En Alfama, el barrio más antiguo de Lisboa, abundan callejuelas y callejones listos para ser explorados.

En el fascinante barrio de Alfama, el más antiguo de Lisboa, la vida parece transcurrir sin percibir el paso de los siglos. Sus empinadas escalinatas, pequeñas plazas y laberínticos callejones ocupan el costado sureste de la colina más alta de Lisboa, bajo la mirada solemne del magnífico Castelo de São Jorge (Castillo de San Jorge). Los orígenes moriscos y medievales de Alfama son evidentes en cada esquina: casas pequeñas, angostas callejuelas adoquinadas y callejones sinuosos (algunos no más anchos que una escalinata) se combinan para crear un ambiente familiar y placentero.

Los aventureros que recorran las callejuelas ancestrales seguramente se encontrarán con el trinar de canarios en sus jaulas y percibirán las fragancias provenientes de los balcones, los cuales añaden un toque bohemio al vecindario. Visite las iglesias de São Miguel y Santo Estêvão y explore cada rincón de los diminutos patios, escalinatas, mercados y sitios de música fado, los cuales parecen ignorar el paso del tiempo.

Una de las mejores maneras de descubrir la zona es abordo del peculiar tranvía número 28. La primera parada es la Catedral de Lisboa (Sé de Lisboa), construida en 1150, la cual presenta una arquitectura ecléctica como consecuencia de tres terremotos y numerosas renovaciones. La siguiente parada conduce a Miradouro de Santa Luzia y Miradouro das Portas do Sol, dos de los muchos miradores que adornan la ciudad, los cuales ofrecen vistas panorámicas del río Tajo y tejados rojos por un costado y el Panteón Nacional (la Iglesia de Santa Engrácia, del siglo XVII) por el otro.

Al otro lado de la calle encontrará la Fundación Ricardo do Espírito Santo, un museo vivo que alberga una de las colecciones de muebles y arte del siglo XVII más completas del mundo. Visite los talleres donde los artesanos utilizan técnicas ancestrales para restaurar y pintar antigüedades, además de crear nuevas piezas. Luego, ¡es tiempo de subir al castillo!

El Castelo de São Jorge se yergue sobre una antigua fortaleza utilizada por los romanos, visigodos y moros. Fue conquistado de los moros en 1147 por el primer rey de Portugal y funcionó como una residencia real hasta el siglo XVI, antes de resultar severamente dañado durante el devastador terremoto de 1755. Actualmente, el castillo ha sido restaurado en su totalidad y detrás de sus paredes moriscas alberga patios, almenas y hermosos jardines. Una exhibición multimedia revive la historia de la ciudad, mientras los pavorreales caminan entre las suntuosas fuentes de los alrededores. Para hacer un poco de ejercicio, vale la pena caminar por las rampas (o tomar el tranvía) para admirar una hermosa panorámica de la ciudad.

Nadie debe perderse la temporada de festivales en Lisboa. Las Festas de Lisboatranscurren durante dos meses de cada verano y presentan una serie de espectáculos y eventos populares en los barrios históricos de la capital portuguesa. La ciudad es tapizada con guirnaldas a colores y ríos de gente ocupan las calles para escuchar fado, degustar sardinas asadas, beber el famoso vinho verde y empaparse del arte, la cultura, la música y la comida de la región. En junio también se celebran las Festas dos Santos Populares, incluyendo el Día de San Antonio, patrón de Lisboa, quien es honrado con una gran fiesta que incluye desfiles durante la noche del 12 de junio. Ese día también se celebra una boda colectiva en la cual participan cientos de mujeres llamadas Noivas de Santo António. Se trata de una magna celebración, como pocas en el mundo.

PERMÍTANOS RECOMENDARLE:

  • El restaurante Chapito para disfrutar de una deliciosa caipirinha al atardecer
  • La Fundación Ricardo do Espírito Santo para los amantes de las antigüedades
  • Los miradores de Santa Luzia y Portas do Sol para apreciar las mejores vistas de Lisboa
  • El Castillo de San Jorge
  • La Catedral de Lisboa