Para conocer Lisboa, lo mejor es perderse en sus pintorescas calles y barrios para disfrutar de su arquitectura y del espíritu local.

Museo Gulbenkian: La herencia maravillosa de un hombre

En el corazón del Parque Eduardo VII, el Museo Gulbenkian alberga la colección del filántropo y magnate petrolero de Armenia, Calouste Gulbenkian, cuyos gustos variaban desde los maestros flamencos del siglo XV (en particular, Rogier van der Weyden) hasta 169 piezas de cristal Lalique al estilo Art Deco, además de las antigüedades de Egipto, Asiria, Mesopotamia, Grecia y Roma, por no hablar de las galerías de artes decorativas del Islam, Asia oriental y, por supuesto, de Armenia.

Museo Medeiros e Almeida: Una cátedra en arte

El Museo Medeiros e Almeida, una exquisita mansión del siglo XIX ubicada en 41 Rua Rosa Araújo, fue el hogar de Antonio de Medeiros e Almeida, un versado en la exquisitez del arte. Su pasión puede haber sido el mobiliario estilo Luis XIV y XV, pero su colección cosmopolita también abarca la porcelana (china, así como Sèvres), los tapices franceses y flamencos, cajas de cigarrillos alemanes y rusos (Fabergé), pinturas holandesas e inglesas que cuelgan en una secuencia de salas con paneles cada vez más opulentas lo que lo hace un excelente tour en Lisboa.

Belém: La entrada al Nuevo Mundo

Si hay un edificio que pudiera simbolizar Lisboa, es la Torre de Belém, que custodia la entrada al puerto donde el explorador Vasco de Gama en 1497 zarpó en el épico viaje a África y la India. Este histórico distrito es también el hogar del monasterio Mosteiro dos Jerónimos, ejemplo de arquitectura manuelina, una especie de estilo gótico portugués profusamente adornado con elementos náuticos. Cerca de allí, la Fábrica dos Pastéis de Belém ha servido sus deliciosos postres desde 1837.

Un día en el museo de los azulejos

Tal vez la definición arquitectónica de la arquitectura portuguesa es el uso de baldosas o azulejos. El Museu Nacional do Azulejo (Museo del Azulejo) en el claustro del Convento Madre de Dios del siglo XVIII, remonta su historia desde los antiguos estilos árabes a los contemporáneos, a pesar de que la exhibición tour-de-force es un panorama de 40 metros de paisaje urbano de Lisboa tal como se veía en la década de 1730. El mejor lugar para comprar baldosas, por cierto, es Sant'Anna (Rua do Alecrim 95) en el barrio de Chiado, que las ha producido desde 1741.

Elevador de Santa Justa: Vista de altura

Construido en 1902 por Raoul de Mesnier du Ponsard, discípulo de Gustave Eiffel, el Elevador de Santa Justa conecta a una calle, Rua Aurea en Baixa, con otra, Largo do Carmo, que se extiende a una altura de 45 metros. Tomar el ascensor de hierro vale la pena el viaje, no sólo por su interesante mecanismo, sino también por la vista panorámica que se puede disfrutar desde el café en la azotea.

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A Brasileira: Café de alta sociedad

Fundado en 1905 y frecuentado por los escritores y poetas Fernando Pessoa, Mário de Sá Carneiro y Almada Negreiros, A Brasileira es un café histórico en 120 Rua Garrett, cerca del Elevador de Santa Justa, que no sólo sirve un excelente café, pero también contiene magnífica arquitectura interior de inspiración Art Nouveau.

Alfama: Una mirada atrás

El antiguo barrio árabe de Alfama es un laberinto de callejuelas sinuosas y callejones como un Kasbah, que desciende desde el Castillo de San Jorge. Es también la capital del fado, el género musical melancólico y folclórico de la ciudad; para una muestra, dese una vuelta por el Museo del Fado y la Guitarra.

Tranvía número 28: La mejor excursión de la ciudad

Lisboa está construida sobre siete colinas, y aunque anticuado, su sistema de tranvía no es sólo un milagro de la ingeniería, pero la mejor manera de recorrer la ciudad. La Ruta 28 se extiende desde la Basílica de la Estrella hasta el Bairro Alto (mayor distrito), hasta la Baixa, y otra vez más allá de la catedral y el castillo, que le llevará por todas las áreas claves y lugares de interés en corto tiempo.

El Palacio Nacional de Queluz: La arquitectura rococó y sus jardines

El Palacio Nacional de Queluz es un exquisito palacio color rosa del siglo XVIII al estilo rococó que está ubicado en medio de elegantes jardines en un suburbio del noroeste de la ciudad. Los salones formales son estupendos, pero tal vez el más encantador es el cuarto de vestuario con su techo estilo "tela de araña".

Playa de Guincho: Llegó la hora de practicar el surf

Lisboa se encuentra en la Costa Atlántica, así que por supuesto hay playas, aunque la mayoría de las más cercanas a la ciudad están sobre pobladas. La playa Guincho, cerca del punto más occidental de Europa y destino popular para practicar el surf y windsurf es la más atractiva. La vasta extensión de arena azotada por fuertes vientos y resguardada por rompientes, ofrece una cadena de restaurantes con llamativas terrazas donde se sirven una variedad de mariscos.

Establecido como el hotel en Lisboa más fino de la ciudad, el Four Seasons Hotel Ritz Lisboa se encuentra ubicado en el corazón de la capital portuguesa con vistas al Parque Eduardo VII. Una gran opción para adentrarse en los secretos y razones de viajar a Lisboa, es hacerlo a través de exclusiva experiencia extraordinaria ofrecida por el hotel, en la que podrá recorrer sus calles adoquinadas durante un paseo en motocicleta con carro lateral, acompañado por un fotógrafo profesional le dará las mejores recomendaciones para capturar los castillos, monumentos, monasterios y estrechas callejuelas que sin duda, forman parte del encanto del lugar. 

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