Tal vez se deba al dramatismo de su arquitectura estilo Belle Époque y neoclásico, o a la sensualidad del tango, pero lo cierto es que hay algo en el ambiente que invita a enamorarse una y otra vez. Aquí presentamos algunos consejos para disfrutar de un fin de semana romántico en Buenos Aires.

Viernes

Para olvidar los ajetreos del viaje, nada mejor que el íntimo spa del Four Seasons. Dejen que la música de tango relaje sus sentidos disfrutando de un masaje Tango Porteño para parejas, el cual comienza con una suave exfoliación de la espalda utilizando un producto rico en antioxidantes hecho con vitamina E y vino tinto argentino. Luego, sus músculos serán consentidos con un masaje clásico de piedras calientes y aceite de uva natural. Ya en su habitación, ordenen un aperitivo consistente en empanadas salteñas antes de visitar una de las salas de ópera más refinadas del mundo. Inaugurado en 1908, el Teatro Colón es una maravilla arquitectónica que incluye frescos en los techos, elaborados candelabros y balcones chapados en oro. Aquí puede disfrutar de una romántica ópera italiana, una producción de ballet o escuchar a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Tras la función, únanse a los amantes de la vida noctura cenando en el balcón de hierro forjado del bistro Elena. Bautizado en honor a Elena Peña Unzué, la señora de La Mansión, edificio histórico que alberga las suites más opulentes del hotel, este llamativo espacio incluye sillones de piel, una dramática escalera en espiral y una cocina abierta para que los comensales puedan admirar toda la acción culinaria desde sus mesas. El menú es esencialmente argentino: comiencen con un pulpo a la parrilla acompañado de mandioca y salsa criolla, seguido por un corte de res Kobe estilo argentino y papa rellena de queso parmesano, tocino y cebollinas.

Sábado

Disfruten de un desayuno ligero consistente en medialunas (un pan dulce similar a un croissant) y café con leche, en Elena, antes de subirse al coche para dirigirse hacia El Rosedal, un encantador parque ubicado en el exclusivo barrio de Palermo cuyos senderos están rodeados por más de 15,000 rosales en flor. Sus bancas escondidas bajo la sombra de los árboles y el famoso Puente Blanco (donde según la tradición los enamorados deben tomarse de la mano, pisar el primer escalón y besarse en medio del puente), son ideales para declararse amor eterno.

Four Seasons Hotel Buenos Aires

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Acto seguido, caminen o pidan un taxi hacia Palermo, el mayor barrio de Buenos Aires. Por su tamaño, el distrito ha sido dividido en microvecindarios, como Palermo Soho y Palermo Viejo, y es el mejor sitio para hacer compras en la ciudad. Antes de visitar las tiendas, hagan una parada para almorzar en Parrilla Miranda, un restaurante fresco y de techos altos especializado en carnes y vegetales y a la parrilla. No dejen de probar la ensalada Jacinta, hecha con pollo y calabaza (zapallo) a la parrilla, queso parmesano, tomates secos, semillas de girasol y aderezado con vinagreta de mostaza.

Tras el almuerzo, caminen hacia la feria artesanal de la Plaza Palermo Viejo, un mercado callejero conocido por su oferta de artículos de moda, donde pueden comprar souvenirs juntos. Recomendamos piezas tradicionales como ponchos y tazas para beber mate. Para encontrar un recuerdo único, recorran la bohemia Feria de Plaza Serrano, en Palermo Soho, donde podrán hallar una pintura de una pareja de tangueros como preámbulo de lo que se viene en la noche.

Regresen al hotel para refrescarse un poco antes de disfrutar de una noche de tango. Dejen atrás sus inhibiciones disfrutando de una refrescante Tereré Dolfina en Pony Line, bebida fría hecha con hierba mate, vodka, cítricos y azúcar, antes de cenar en bajo las estrellas en la terraza de Nuestro Secreto. Tras la cena, es tiempo de aprendar a bailar tango en La Viruta de Solanas, que cada sábado por la noche ofrece a los asistentes una hora de clases de tango antes de transformarse en una milonga, a la media noche, donde podrán poner en práctica lo aprendido hasta el amanacer.

Domingo

Duerman hasta tarde y tomen su desayuno en la cama para después dedicar el resto de la mañana a relajarse en la piscina climatizada estilo romano en los jardines del hotel. Para cerrar con broche de oro su estancia en Argentina, reserven un paseo en góndola por las tranquilas aguas de Puerto Madero, admirando los iconos arquitectónicos de Buenos Aires, como el Puente de la Mujer. Incluso pueden contratar con antelación una sesión fotográfica durante su paseo y así preservar para siempre ese momento romántico.

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