Los atardeceres en Estambul reflejados en las aguas del famoso estrecho del Bósforo que divide el destino entre Asia y Europa, ofrecen vistas sin igual de la enigmática ciudad y su vibrante vida cultural.

No hay otra ciudad como Estambul, la más grande de Turquía. Separada por un angosto estrecho denominado el Bósforo, Estambul se encuentra ubicada entre los continentes europeo y asiático, lo que lo hace un privilegiado punto para vuelos a Estambul.

De día o de noche, esta antigua joya bizantina es un lugar fascinante para explorar. Sin embargo, las vistas son aún más impactantes al atardecer, cuando los placenteros palacios y los glamorosos hoteles, clubs nocturnos, bares y restaurantes, brillan y relumbran desde las dos orillas del antiguo estrecho.

El Bósforo a través de las épocas

Los antiguos griegos lo denominaron el Bósforo o el "vado de vacas" debido a la leyenda mitológica de Io, sacerdotisa y amante del todo poderoso Zeus, quien la convirtió en vaca para engañar a su esposa, la diosa Hera. En su desespero por quitarse de encima la mosca enviada por Hera para enloquecerla, Io atravesó el Bósforo dando así nombre al estrecho. Luego, en otro relato mitológico, Jasón y los argonautas lo cruzaron en camino a Cólquida, en la actual República de Georgia en el mar Negro, durante su búsqueda del vellocino de oro. (Aún es posible identificar algunos de los puntos de referencia mencionados en la historia).

Construyendo el Bósforo

Milenios después y a mediados del siglo XV, la ciudad, en esa época denominada Constantinopla, cayó en manos de los otomanos que construyeron dos fortalezas para monitorear el tráfico marítimo, una a cada lado del Bósforo. Los fuertes, Rumeli Hisar y Anadolu Hisar, todavía permanecen hoy en día desafiando el paso del tiempo. En los siglos más recientes, se levantaron mansiones de madera denominadas yalis con grandes jardines a orillas del mar, varias de ellas para albergar los consulados de verano de embajadas extranjeras. Una que todavía existe y tal vez sea la más bella, es el consulado egipcio de Art Nouveau en Bebek, la siguiente aldea hacia el norte de Rumeli Hisar. Aún hoy en día es mejor cruzar el mar para viajar a varios de esos pequeños pueblos.

Four Seasons Hotel Istanbul at the Bosphorus

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Las fortunas cambiantes del Bósforo

Las décadas de 1970 y 1980 fueron difíciles para Estambul. La ciudad fue aislada por la Guerra Fría e impactada por un gran incremento de la población. Después del colapso de la Unión Soviética, Estambul se convirtió, una vez más, en un notorio centro del comercio mundial, turismo y negocios internacionales. El Bósforo emergió como una celebrada franja de entretenimiento y lugares culturales. Algunos sitios de interés, entre otros, son la mansión restaurada del museo de Sadberk Hanim en Sariyer, los cafés en Ortaköy y el Palacio de Dolmabahçe, todos ubicados a poca distancia del Four Seasons Hotel Estambul en el Bósforo.

El Bósforo hoy en día

El hotel en Estambul, el Four Seasons en el Bósforo ubicado en Beşiktaş, es la segunda propiedad de Four Seasons en Estambul (la primera está ubicada en Sultanahmet, en una renovada cárcel centenaria). El antiguo palacio del siglo XIX con 170 cuartos de huéspedes y suites, se erige a orillas del río frente a las colinas en el lado asiático de la ciudad. Las pinturas en sus techos, los espejos con marcos de cobre grabados a mano por Hiref y el artístico estilo otomano, logran una refinada decoración tradicional en las habitaciones contemporáneas.

Cuando visite Ortaköy, Kuruçeşme, Arnavutköy y Bebek en la ribera del lado europeo del Bósforo, podrá ver las pintorescas casitas de madera otomanas formando como una cascada cayendo por una colina y terminando justamente en las filas de soleadas marisquerías, mega yates y veleros tradicionales de madera. Mientras que la mayoría de los compradores habituales saben que deben visitar el barrio de Nişantaşi para conseguir mercancía de marcas internacionales, estos chispeantes pueblos costeros cautivan por su exquisito talento turco. En Kuruçeşme, el hermoso almacén Lokum (turco para delicias turcas) ofrece dulces, los cuales vienen en encantadores recipientes ilustrados con diseños otomanos de Toile de Jouy, al igual que una selección de perfumes, velas, prendas exclusivas y accesorios de alta costura, varios de ellos de diseñadores turcos. En Sedef Gür, su propietaria Gür toma elementos decorativos de vestidos de novia de la época otomana y otros antiguos tejidos y los incorpora a nuevos abrigos de terciopelo y vestidos de noche. Las prendas más bellas son los vestidos de noche de verano de algodón, pintados a mano con motivos de Iznik.

En Bebek, Midnight Express, ha colmado la planta baja de la tienda con creaciones de diseñadores jóvenes turcos que llevan la moda hasta el límite. Cashmere in Love, en el segundo piso, es el taller de Esra Bezek, reconocida por haber popularizado la cachemira entre los obsesionados con la moda urbana. Ella transforma la lana de cabra de cachemira de Mongolia, seleccionada a mano, en suéteres sexy. En Ortaköy, una pequeña y renovada casa con amplia terraza se ha convertido ahora en el Lavanta, un restaurante de varias plantas llenas de luz. La cocina innovadora de influencia griega del área de Izmir de Egeo es un asombroso repliegue de las garras de las marisquerías tradicionales que lo rodean, y un agradable escape a la variada selección de compras en los pueblos de los alrededores.

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